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¿Por qué nos cuesta tanto ser felices?

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Invierta cinco minutos de su tiempo, y le expondré mi punto de vista.

Si nos preguntaran qué es lo que más deseamos en la vida, muchos de nosotros responderíamos: ser felices. Entonces, ¿Por qué nos cuesta tanto ser felices? Si nos preguntaran qué etapa de la vida fuimos más felices, tal vez responderíamos: nuestra niñez.

Los niños son más felices, porque no se hacen esta pregunta, simplemente lo son. Los primeros cuatro o cinco años de nuestra vida, son los mejores momentos de nuestra existencia. Cuando somos niños hacemos básicamente tres cosas principales: jugamos, nos alimentamos y dormimos. Los niños no tienen tiempo para pensar, preocuparse y mucho menos estresarse.

El problema viene en la pre-adolescencia y como frutillita de la torta, viene el comienzo de la adultez.

La Neurociencias.

Los seres humanos lo hacemos todo con el cerebro, pensar, caminar, nadar, incluso aquellos procesos inconscientes como respirar. El proceso madurativo cerebral comienza a los 150 días del feto y culmina al llegar a los 20 años, puerta de la adultez.

El cerebro es una de las principales causas y también la solución de la felicidad. Es el órgano más complejo del hombre, y es increíble cómo, recién hace cien años atrás, se comenzó a estudiar en profundidad la Neurociencias (la ciencia que estudia la estructura y el funcionamiento del cerebro)

El cerebro pensante, y el cerebro emocional.

Muchos, (para no decir todos) los muros que nos separan de la felicidad, tiene que ver con lo que tenemos en la cabeza, los procesos psicológicos y mentales.

Somos diseñadores de nuestra propia infelicidad y también los trocitos de felicidad. Mucho tiene que ver con lo que pensamos, sentimos, y actuamos. Y el cerebro aloja todos esos elementos.
De ahí radica la importancia de conocer nuestro cerebro, cómo funciona, qué estructuras tiene. Cuáles son los alimentos que debo consumir para cuidarlo, y cuáles evitar.

El cerebro tiene dos funciones principales: sentir y pensar. El sentir es mucho más rápido que el pensar. Primero nos emocionamos y después pensamos. Y esto tiene que ver con la evolución del cerebro, que se produjo desde abajo hacia arriba, es decir; comienza desde la base del cráneo, donde se aloja el tronco cerebral y un poco más arriba se encuentra el Sistema Límbico, proviene del término “limbus” que significa “borde”. Allí se encuentra el centro de las emociones: miedo, furia, tristeza. También estructuras de las memorias, los aprendizajes, los instintos sexuales, regulación del sueño, hambre, sed y muchas funciones más.

Sin embargo la estructura cerebral llamada “neocortex” o nueva corteza se encuentra en la parte más evolucionada del cerebro, sería lo que tenemos en la frente misma y la parte más alta de nuestra cabeza, (la típica figura de enroscada del cerebro) y esta zona es donde se procesa el pensamiento, la razón, el lenguaje etc.

Si nos quemáramos con un café caliente no nos pondríamos a pensar y a analizar: ¿por qué me estoy quemando? O ¿por qué me duele cuando me quemo? Sencillamente saltamos de la silla y evitamos quemarnos más.

Resumen.

Creo haber respondido la pregunta ¿Por qué nos cuesta tanto ser felices?
La felicidad es un proceso mental, que lo construimos y lo destruimos con la cabeza, tiene mucho que ver con lo que pensamos, sentimos y esto repercute en nuestra conducta y si mejoramos la conducta, mejoraremos nuestro bienestar, a más bienestar, más momentos de felicidad.

Si queremos ser felices debemos conocernos mejor, pensar en cosas lindas y buenas o cambiar la forma de pensar, mejorará nuestra conducta y por lo tanto la forma en que nos relacionamos con los demás.

Dejar las preocupaciones que nos causan: angustias, ansiedades, enfermedades. Cambiar por acciones positivas para mejorar nuestra vida. Aceptar las cosas que no podemos cambiar, y cambiar lo que está a nuestro alcance y esperar mejores momentos, o hacer mientras cosas diferentes.

En lo posible hagamos estas cosas: amar, perdonar, agradecer y ayudar a los demás. En lo posible no vayamos a la cama sin haber realizado estos valores. Nos sentiremos mucho mejor.
En futuras publicaciones explicaré mejor el funcionamiento cerebral, la estructura cerebral y por qué ayudar a los demás nos hacen más felices. Hasta ese encuentro.
Recuerda: si cambias tu forma de pensar, cambia tu vida.

Gracias por regalarme tu tiempo.

F.j.s.r.

Sentarme a escribir

Sentarme a escribir.

Tengo las venas llenas de letras, palabras y frases, difíciles de combinar, debo sentarme a escribir, algún día los uniré y algo saldrá de ese mejunje de alfas y betas. Se escurren por mis dedos y se estrellan en el teclado de mi compu.

Estoy sentado en la cama recostado por la pared, mirando el horizonte sin sentido, la pared contraria, arbitraria y llena de experiencias. Si estas paredes hablaran.. recordarían todos mis ronquidos, mis fútiles sueños nunca ejecutados, mis quejidos alaridos, así todos mezclados, y sin rumbo, cual reloj sin tiempo,  vida sin aliento, cual empanada sin pancito.

Sentarme a escribir,  eso quiero. Quiero tiempo, quiero orden y sobre todo quiero sentarme a escribir, no como lo hago ahora, entre la mala combinación de soñolencia y grandes espacios de silencios que de tanto que silencian, ya aturden.

Si sé lo que hago, y sé que lo hago bien, por qué no lo hago? Cuál es el motivo, y la circunstancia que me frena a hacer esto. Cuánto tiempo perdido y cuánta pérdida que ya no tienen tiempo de perderse. Estas ganas de sentarme a escribir no lo doy por perdido. Y si lo perdí ya no lo volveré a encontrar. La vida te arranca lo que no fue y te estruja en la cara lo que fue y no lo quisiste que fuera, pero lo fue.

Por eso estoy aquí, como dice Shakira, y si respiro es buena señal. Haciendo lo que me gusta, queriendo lo que me hace sentir pleno, y no hay objeto ni sujeto que lo sujete ni lo objete.

La vida es corta, “el destino es grande y la ciudad es chica”, como dice Arjona. La vida se nos escurre entre los dedos cual arena tirada en su loca carrera por perderse entre las demás. Ya no perdamos tiempo, si hay que amar, amemos, si hay que perdonar, perdonemos, si hay que ponerse a llorar pues lloremos, pero no nos quejemos más. Rompamos todos los buzones y libros de quejas y reproduzcamos listas de acciones.

*F.j.s.r.bic

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