todo es posible
Era un domingo por la tarde, había llovido casi todo el día, sentado en la agencia de viajes, enfrascado en un pequeño libro por demás interesante, cuando llega al lugar un hombre no tan mayor tendrá los cincuenta casi orillando los sesenta, vestía jeans color claro, campera gruesa y gorra de invierno, entró con mucha fuerza saludando de forma impetuosa pero alegre, lo primero que le dijo a los agentes de viaje fue en un guaraní muy dulce – “Con este frío ya casi no nos conocemos, vestimos diferentes, camperas gorras, guantes, somos del barrio pero casi no nos conocemos. Quiero un pasaje” – dijo al dependiente-, este le sonrío amablemente y le dijo que ya no había lugar, todo estaba lleno.

No muy convencido el solicitante, insistió -“podes revisar bien, hay veces que algunos suspenden a último momento”- el agente revisó en su computadora y en la expresión del rostro se notaba su desilusión, el viajero no perdió la esperanza, y dijo – tengo que viajar, chequea de vuelta- cuando el agente se disponía a mover la cabeza en manifiesto de su negación, el timbre del teléfono rompió el silencio, el agente atendió, era una mujer que ya había comprado el pasaje y estaba llamando para suspender el viaje.

No pude evitar escuchar aquel diálogo y esto me obligó a cerrar el libro que en ese momento estaba leyendo, y reflexioné inmediatamente – no sé qué libro de espiritualidad o de ciencias de la mente habrá leído este hombre, o simplemente su confianza en sí mismo, su tenacidad, o fue su mente positiva que lo envolvió por completo y orbitó de repente las ondas y energías más altas.

El universo no entiende de casualidades, solo un movimiento obligado de causa y efecto. Este minúsculo ejemplo nos enseña mucho, la ciencia de la mente es tan vieja como la injusticia, lo es en una franja de igual tiempo. Pero nos rehusamos a creerla y crearla, elegimos el camino más largo, el más sinuoso.

Somos el resultado de nuestros pensamientos, somos creadores de nuestra propia realidad en donde para muchos, todo está escrito y planeado. Somos hijos del ahora, no existe otro estado del tiempo, somos hacedores de nuestro camino, segundo a segundo, tenemos una sola guía, nuestra fuente interior, nuestra fuerza interna que nos empuja a recorrer el camino correcto, lo difícil probablemente es acceder a él.
F.j.s.r.