Sentarme a escribir.

Tengo las venas llenas de letras, palabras y frases, difíciles de combinar, debo sentarme a escribir, algún día los uniré y algo saldrá de ese mejunje de alfas y betas. Se escurren por mis dedos y se estrellan en el teclado de mi compu.

Estoy sentado en la cama recostado por la pared, mirando el horizonte sin sentido, la pared contraria, arbitraria y llena de experiencias. Si estas paredes hablaran.. recordarían todos mis ronquidos, mis fútiles sueños nunca ejecutados, mis quejidos alaridos, así todos mezclados, y sin rumbo, cual reloj sin tiempo,  vida sin aliento, cual empanada sin pancito.

Sentarme a escribir,  eso quiero. Quiero tiempo, quiero orden y sobre todo quiero sentarme a escribir, no como lo hago ahora, entre la mala combinación de soñolencia y grandes espacios de silencios que de tanto que silencian, ya aturden.

Si sé lo que hago, y sé que lo hago bien, por qué no lo hago? Cuál es el motivo, y la circunstancia que me frena a hacer esto. Cuánto tiempo perdido y cuánta pérdida que ya no tienen tiempo de perderse. Estas ganas de sentarme a escribir no lo doy por perdido. Y si lo perdí ya no lo volveré a encontrar. La vida te arranca lo que no fue y te estruja en la cara lo que fue y no lo quisiste que fuera, pero lo fue.

Por eso estoy aquí, como dice Shakira, y si respiro es buena señal. Haciendo lo que me gusta, queriendo lo que me hace sentir pleno, y no hay objeto ni sujeto que lo sujete ni lo objete.

La vida es corta, “el destino es grande y la ciudad es chica”, como dice Arjona. La vida se nos escurre entre los dedos cual arena tirada en su loca carrera por perderse entre las demás. Ya no perdamos tiempo, si hay que amar, amemos, si hay que perdonar, perdonemos, si hay que ponerse a llorar pues lloremos, pero no nos quejemos más. Rompamos todos los buzones y libros de quejas y reproduzcamos listas de acciones.

*F.j.s.r.bic